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  • Marifer Calderón

La adolescencia, un reto también para los padres.

El otro día escuché un comentario de una mamá desesperada “Llevaba 12 años tratando de entender la maternidad, y cuando creí que ya le estaba agarrando el modo, la vida me cambia los planes, ahora que mi hija entró a la adolescencia no sé como hacerle”.


Como ella, muchos padres entran en crisis cuando los hijos empiezan la adolescencia, y es que los retos que se presentan no son sólo para los adolescentes, también los padres enfrentamos grandes desafíos. Como familia tenemos una identidad, así como cada uno de los miembros que la conforman. Erik Erikson, afirma que el objetivo principal de un adolescente es desarrollar un sentido de identidad, y esto es lo que genera mucha confusión en la integración familiar, pues cuando pequeños, los hijos se adaptan fácilmente a los valores y el ejemplo de los padres, pero conformen van creciendo y recorren el camino que les corresponde para convertirse en su propia persona, es cuando de pronto, no sabemos qué hacer, vienen las dudas, los cuestionamientos y hasta las culpas y temores.

El Dr. Gordon Neufeld, define la adolescencia como un puente que va desde la infancia hacia la vida adulta, es decir, nuestros niños están creciendo e idealmente madurando hasta convertirse en adultos. A lo largo de ese puente se presentarán importantes desafíos y, como padres, necesitamos estar preparados para apoyarlos. La manera como transiten éste puente, puede definir la manera como se comportarán de adultos.


Necesitamos cambiar nuestra perspectiva, no podemos ayudar a nuestros hijos si pensamos que son difíciles, retadores o conflictivos. Nosotros mismos fuimos adolescentes y se nos han olvidado la confusión, el miedo y la incertidumbre que se viven en esos momentos.

Entre los 12 y los 19 años, se presenta un importante cambio en el pensamiento, de acuerdo a los períodos del desarrollo cognitivo propuestos por Jean Piaget, inicia el de operaciones formales que se caracteriza por ir más allá de la realidad presente, es decir, los adolescentes comienzan a analizar, reflexionar y hacer hipótesis. Tratan de encontrar respuestas lógicas. Este nuevo pensamiento genera dudas y confusión, pero el adolescente necesita ejercitarlo para ir construyendo sus propias ideas, juicios y valores.

Los hijos adolescentes cuestionan nuestro actuar y nuestro pensar; las reglas que antes funcionaban en casa, ahora se ponen en duda, así como los valores que se aceptaban con facilidad; la autoridad que ejercíamos cuando niños, se tiene que ir transformando junto con nuestros hijos pues las necesidades del adolescente son muy distintas a las del niño pequeño.


Nuestro reto es entender de qué se trata la adolescencia, conocer los cambios que se presentarán y encontrar la manera de acompañar a nuestros hijos a transitar este puente que les permita llegar a su adulto emergente.


Próximamente impartiré el curso "Entendiendo la Adolescencia" del Dr. Gordon Neufeld.



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